ACADEMIA COMO PRÁCTICA

ARQUITECTURA CON DESVENTAJA

Apuntes críticos sobre academia, práctica y “arquitectura chilena”

—Taller 25

Dejando atrás el delirio de la “arquitectura chilena” y después de entender que la excepcionalidad dorada es solo ficción discursiva, tal como lo cuestiona Manuel Corrada en “Arquitectura con ventaja”, ¿por qué algunos discursos de arquitectura insisten deliberadamente en alejarse de cualquier rastro de pertinencia contingente y, al revés, coquetean con angélicas nubes atemporales [1], con construcciones históricas hechas a partir de eventos aislados y puntuales donde lo único relatado son éxitos? Como si en la arquitectura no existieran los fracasos. ¿Será que la palabra fracaso también fue secuestrada del lenguaje disciplinar contemporáneo? La búsqueda incansable por elaborar y sostener excepciones, como una especie de fobia a la democratización de la arquitectura, sólo sirve para ilusionar y dejar dormir bien a los ingenuos. Pero están (estamos) los incrédulos, algunos (muchos) que comenzamos a sospechar de la etiqueta exitista generada a nivel nacional e internacional.

Gracias a las sospechas de algunos arriesgados incrédulos, hoy podemos revisar el panorama (académico y práctico) local desde un pensamiento crítico, el cual en estos últimos años ha tenido la capacidad de abrir nuevos cuestionamientos o simplemente dejar los tabúes de lado y generar presión sobre la disciplina. Aquí algunas de estas nuevas tendencias:

-Un creciente interés en problematizar las necesidades que demanda la clase media y media baja, y cómo los servicios de arquitectura están cubriendo estos encargos, considerando que este segmento social es el 47% [2] de la población .

-Una ampliación de los limites operacionales que puede tener el arquitecto: alternativas que van más allá del diseñar y construir.

-Un cuestionamiento de las condiciones laborales de los arquitectos hoy en día, haciendo incapié en fenómenos como la sobrepoblación profesional, la reducida oferta laboral y los abusos sobre los practicantes y pasantes.

-La creación de nuevos modelos para generar encargos o auto-encargos.

Deteniéndonos sobre este último punto, un buen ejemplo pueden ser los títulos prácticos de la Escuela de Arquitectura UDLA: intervenciones que intentan generar la apropiación del espacio público de parte de las comunidades por medio de una obra construida. Los procesos constructivos en que se desarrollan los títulos prácticos, modifican el desarrollo y los roles (cliente, arquitecto y constructor) habitualmente definidos en una obra de arquitectura. Estas obras, partícipes de una producción arquitectónica local, intentan evidenciar nuevos procesos de auto-gestión y auto-construcción, abriendo preguntas sobre la utilización de materiales estándar y, paradójicamente, la búsqueda de una ejecución excepcional.

Este escenario es capaz de tensionar dos paradigmas aparentemente antagónicos típicos de los procesos constructivos de la “arquitectura chilena”: el primer extremo ve las tecnologías constructivas como la génesis de proyecto, y al mismo tiempo como el argumento para el proceso de construcción. Todas las soluciones constructivas provenientes desde la tecnología deben mostrar soluciones nuevas, innovadoras o “nunca antes vistas”, soluciones únicas ideadas para cada caso en específico. El segundo extremo plantea al oficio, lo artesanal, la identidad de un material y la manera histórica de tratar estos, como el conocimiento de un territorio, de una zona y sus recursos (materias primas). Aquí,  “el maestro del lugar”, junto a su expertiz heredada por generaciones, es fundamental para la construcción del proyecto.

Entendiendo que los títulos prácticos no se encuentran en ninguno de estos extremos, sino que deambulan entremedio, es posible intentar abrir nuevos paradigmas sobre cómo concretar un proyecto de arquitectura.

¿Pero, qué pasa después del proceso constructivo? ¿Cómo la comunidad se apropia de estas obras? ¿Son realmente generadores de cambios sociales dentro de un barrio y su comunidad? Estas preguntas sólo se logran responder en el tiempo. Pero más allá de estas interrogantes, la propuesta académica de la UDLA, con el sólo hecho de relacionarse con las problemáticas sociales y su contexto, y respondiendo con la construcción de una obra, da un primer paso para dejar atrás las ficciones que tienden a cargar insoportablemente la arquitectura contemporánea.

Taller 25

Oficina de práctica en arquitectura, investigación y docencia integrada por Yair Estay y Fabiola González. Con base en Santiago de Chile. Su enfoque se ha centrado en el desarrollo de encargos de mediana y pequeña escala en los cuales se plantea una constante investigación y búsqueda de experimentación en diseño, construcción y gestión de estos, lo cual los ha llevado a realizar proyectos y obras en diversas zonas a nivel nacional. Desde el año 2016 se encuentran desarrollando Encargos Comunes investigaciones que abordan las problemáticas de ciudad, vivienda colectiva y unifamiliar para la clase media y media-baja del peri-centro y periferia de la ciudad de Santiago. Desde el año 2018 están desarrollando la investigación XFORMAS, la cual trata problemáticas de la formación académica y posibilidades laborales en la arquitectura. En la práctica de la docencia, desde el año 2017, dictan clases en varias escuelas de arquitectura bajo las líneas de taller de proyecto e investigación. Su trabajo ha sido publicado en diferentes medios especializados y también han dictado conferencias a nivel nacional e internacional.

[1] Revisar libro ARQdocs Manuel Corrada, “Arquitectura con ventaja”. 2018. Este texto fue originalmente publicado en: Cociña, Valenzuela, Quintana eds. Agenda Pública. (Santiago: Cientodiez, 2009)

[2] Dato extraído del informe de Asociación de investigadores de Mercado (AIM). 2015

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