En el marco del proyecto RESISTE, una instalación sonora aumentada, geolocalizada y desplegada por distintos puntos de Santiago, la investigadora Belén Gallardo fue convocada a desarrollar un ensayo en diálogo con los paisajes sonoros del estallido social chileno de octubre de 2019. Este ensayo forma parte de una serie de contribuciones curatoriales, textuales y performativas que componen la obra RESISTE, desarrollada por el dúo franco-chileno Nova Materia, conformado por Caroline Chaspoul y Eduardo Henriquez.
A través de la plataforma Soundways, las y los usuarios pueden acceder a un mapa sonoro que geolocaliza una diversidad de voces invitadas, entre ellas: Ana Harcha, Kütral Vargas Huaiquimilla, Colectivo LASTESIS, Colombina Parra, Jorge González, Nona Fernández, Pepo Silva, Andrea Paz, estudiantes de Arquitectura de la UDLA y la investigadora del NLC Belén Gallardo. Esta cartografía expandida activa una experiencia sensible de escucha del espacio público en clave de memoria colectiva.
LA ESCUCHA ECOLÓGICA
Dra.Belén Gallardo
Desde nuestros orígenes, las señales acústicas nos han informado sobre los cambios.
Escuchar es una práctica de memoria colectiva.
Una tecnología ancestral de tiempo expandido.
¿Suenan las ausencias?
Pertenecemos al valle del Mapocho, tapiz entretejido por bosques de hojas quebradizas y veranos densos.
Peumos, litres y quillayes aferrados a laderas, como si resistieran más por memoria que por raíz.
Un ecosistema lleno de voces antiguas, ecos cada vez más silentes en el presente.
Hubo un tiempo en que, lejos de esa selva enmarañada, nos sentimos dispersas y desamparadas, pero -tal como el primer canto del fio-fio invoca la primavera-, recordamos que hay sonidos que abren portales.
Escuchar es atravesarlos.
Entre esas reverberaciones e insistencias, vivimos un momento telúrico.
El dolor, la rabia y la esperanza se entramaron en un solo cuerpo, un clamor colectivo.
Durante la revuelta social, el valle recuperó su trinar.
Cantos salvajes, croar de cacerolas, gemidos que lo atravesaron todo.
Así fue-es-será la revuelta.
Mientras todo se aceleraba, el mundo se enlentecía.
Y quedamos suspendidas en el tiempo.
Vino el encierro y el silencio se volvió insoportable, el futuro, un monstruo.
Somos palimpsestos de relaciones extintas.
Hoy, escucho desde lejos.
Mi brújula, a veces, se confunde.
¿Es Re-vuelta o Estallido?
Cuando se acerca la pena, y quiero evitar que se transforme en entumecimiento, me pongo a escuchar.
Es mi manera de convertir el ruido en ritmo, de entender lo que no pude decir.
Es mi forma de enlentecer el hoy para llegar a ese ayer.
Y en medio del cemento y el ruido del tráfico, pienso:
¿Cómo se escucha lo que no pasó?
¿Cómo reescribiremos la primavera?
Hoy, somos esas hojas quebradizas que se niegan a caer.
Juntas esperamos que el leve, pero persistente canto del fío-fío nos vuelva a despertar.
Que nos recuerde, una vez más, cómo resistir el invierno y el olvido.






