Respiración conjunta es una instalación viva que he desarrollado en mi taller por más de un año con la finalidad de observar el crecimiento diario de 79 papas. El proyecto se vincula a una reflexión previa en torno a la comprensión de lo vivo y la capacidad de sobrevivencia que seres de distintos reinos presentan, preguntándome si existe un patrón o pauta a seguir en la adaptabilidad del reino vegetal en el contexto actual medioambiental.
Me basé en los postulados del biólogo Gregory Bateson quien proponía que para poder entender a un otro como ser viviente era necesario relacionar ambos cuerpos para encontrar patrones que los conectaran. Configuré diversos métodos de medición que responden a las magnitudes físicas presentes entre las papas y mi cuerpo, visibilizando la relación de cohabitar en conjunto un espacio, cambiando el paradigma de observación proveniente desde la agricultura y su comercialización, abriendo una nueva perspectiva para la comprensión de la papa como ser vegetal.
Cada papa era cultivada en 15 porciones de mi abuela de tierra y era regada con 8 sorbos míos de agua, además en cada encuentro se dibujaba la silueta de las papas sobre un vidrio con lápiz acrílico, abarcando una paleta de 13 colores que evidenciaba los movimientos que realizaban.














